También por medio de los duendes (Shedim) se pueden llevar a cabo actos de este tipo, siempre dentro de las limitaciones que les fueran impuestas en forma específica a ellos.
Y en la misma medida que les fuera concedido el poder para actuar, decreto Dios, Todopoderoso, que se desplacen ante estas fuerzas los ángeles supervisores de la naturaleza que mantienen el orden natural en el mundo, así como todos los ángeles que transmiten ciertas influencias de acuerdo al orden instituido. A esto se refirieron Nuestros Sabios al decir: «Por ello fueron denominados hechicería, pues contradicen la compañía celestial» (Tal. Julim 7); empero siempre en la medida prevista y no más. E incluso en dicha medida, existe la posibilidad de que sean desplazados por fuerzas superiores a ellos y su actividad sea impedida por decreto de Dios.
Y sobre el vers. «El Señor es Dios] no existe otro más que Él» (Deuter. 4,35), comentan Nuestros Sabios: «incluso la hechicería». Y explican que esto se refiere a quien posee grandes méritos y desde los cielos lo protegen y rechazan aquello que pretende perjudicarlo; como está escrito: «Rabbi Chaniná es diferente» (y por ello no lo afecta la hechicería), pues posee grandes méritos» (Tal. Ib.)

