Asimismo, decidió, en Su amor y bondad, expresar Su humildad descendiendo a los niveles de Sus criaturas para asociarse con ellos, aunque no existe relación posible entre ellos y El.
Y decidió relacionarse con ellos de la misma forma en que lo hace un rey con sus súbditos, a quienes dirige y gobierna y se enorgullece de ellos. Como lo afirma el ver. «En la multitud del pueblo se honra al rey» (Proverbios 14,28).
Y en este sentido es que lo denominamos Rey del mundo y lo consideramos nuestro Líder y Él se honra con nosotros y nosotros debemos servirle y obedecerle, como un pueblo lo hace con su rey. Como resultado de esto, nosotros debemos reconocerlo diariamente en Su calidad de Rey del universo, sometiéndonos a Él y a Sus decretos, como lo hacen los súbditos con su rey; a esto se denomina «aceptar el yugo de los cielos» (Kabalat Ol Maljut Shamaim).
Este concepto se halla implícito en la recitación del vers. Shema Israel, Dios nuestro, Dios es único; o sea en dicho vers, reconocemos Su autoridad como Rey de reyes y de toda la creación, superior e inferior. Y aceptamos el yugo de Su reinado y nos sometemos a Él, como ya lo explicamos.

