4] Además de las prohibiciones existentes destinadas a evitar la profanación de la santidad del Shabbat, fuimos encomendados de honrar esta santidad que surge de él, lo cual constituye el honor y deleite del Shabbat, en su comienzo y al salir con la santificación respectiva (kidush y havdalá) y demás detalles; todo lo cual se fundamenta en este principio, que es cuidar de nosotros mismos, en la medida adecuada a la santidad que fluye sobre nosotros en este día y honrar esta excelencia y apreciarla, ya que supone un acercamiento supremo a Dios, Bendito Sea, y una honra para El que nos entregó este preciado obsequio.
Los detalles de la observancia del sábado se hallan adecuados a la santidad del día, en todos sus aspectos, procedimientos y resultados en su verdadera naturaleza.

