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י"ב תמוז התשפ"ו

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Mitzva 248) Prohibición de comer o beber de la manera en la que lo hace un glotón o borracho

Parashat Kedoshim

“No comerán sobre la sangre” (Vaykrá 19,26)  

Mitzva prohibitiva de comer y beber en abundancia en el comienzo de la adolescencia, de acuerdo a las condiciones establecidas en el capítulo de la Tora que refiere al hijo rebelde, de acuerdo a como lo interpretaron nuestros sabios de bendita memoria. Esta advertencia se aprende del versículo “no comerán sobre la sangre”, lo que quiere decir no comerán de manera que los lleve a derramar sangre, que es comer descontroladamente, como lo hace el hijo descarriado que come como un glotón y borracho, motivo por el que la Tora le estableció el castigo de pena de muerte.

De este versículo aprendieron nuestros sabios otras advertencias:

  1. prohibición de comer de la carne de un animal después de habérsele practicado su faena antes de que termine de morir.
  2. prohibición de comer de la carne de los sacrificios consagrados antes de derramarse su sangre en el Altar del Santo Templo, lo que es una de las partes del acercamiento del sacrificio.
  3. los familiares de los sentenciados y luego ejecutados a muerte por el alto tribunal judío no pueden comer de la comida que se sirve al terminar el entierro, como es la costumbre de hacerlo después del funeral de un familiar cercano.
  4. los integrantes del gran tribunal judío, Sanhedrin, en el día que sentencian la muerte a alguien no deben comer nada todo ese día.
  5. prohibición de comer antes de realizar el rezo matutino de Shajarit.

El fundamento de la mitzva es (que), siendo que la mayoría de los pecados que comete la persona son resultado del exceso de comida y bebida, lo que se explica por el hecho que los alimentos son los representantes de lo material y mundano, mientras que el pensamiento en cuestiones reflexivas, el temor a Hashem y sus queridas mitzvot son los representantes de las cuestiones espirituales del alma, ahora bien la materia y el alma son completamente opuestos, por lo que al fortalecerse la parte material, por defecto se debilita la espiritual del alma, motivo (por el cual algunos de los sabios de bendita memoria no se permitían a sí mismos tener placer en su alimentación sino solo comer lo estrictamente necesario para sus subsistencia, para mantener su alma en vida como dice el versículo en Mishle (proverbios) “el justo come para saciar su alma), considerando lo explicado nos prohibió la Tora comer y beber descontroladamente mucho más de lo necesario, no sea que se fortalezca nuestra parte material a nuestra alma, la doblegue y debilite a tal punto que la eche a perder por completo. Esta advertencia de la Tora aparece en el capítulo del hijo rebelde, borracho y glotón, donde Hashem advierte al niño en el comienzo de su juventud, cuidar especialmente su alma en los primeros tres meses desde que creció de niño a joven cuando se obligó a recibir sobre sí el yugo de la Tora y las mitzvot. Esta especial advertencia es para que el niño tome una enseñanza que lo acompañe a lo largo de toda su vida, porque siendo el asunto de las comidas una cuestión de supervivencia en la persona, no lo advirtió la tora sobre esta cuestión en todo momento de su vida sino solo en ese momento para marcarlo con esta enseñanza para toda su vida.     

Las leyes de esta mitzva establecen que no es obligado y sentenciado el joven hasta que robe de su padre y compre carne y vino, y los coma y tome fuera de la propiedad de su padre junto a un grupo de amigos todos vacíos y bajos. Además, solo será culpable si come la carne estando aun un poco cruda, como es la costumbre de los ladrones comer, y tome el vino rebajado en agua como es la costumbre de lo glotones de beber. Debe comer una cantidad de carne por valor de cincuenta dinarim de una vez y tomar una cantidad de vino de medio lug de una vez para obligarse y ser castigado por haber transgredido esta mitzva.

   Se debe cumplir esta mitzva de sentenciar a muerte al hijo descarriado que come como un glotón y toma como un borracho por el gran Beit din (tribunal judío) de veintitrés miembros como mínimo. Esta ley no rige sino sobre hijos varones, pero no sobre niñas, porque la costumbre de estas no es dejarse arrastrar por la comida y la bebida como los hombres.

"El Rabi Simlai dijo: seiscientos trece mandamientos se le han comunicado a Moisés. Trescientos sesenta y cinco prohibiciones equivalentes al número de los días del sol, y doscientos cuarenta y ocho preceptos a cumplir, correspondientes a los miembros del cuerpo humano." (Tratado Makot 20: )

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