Parashat Emor
“Y seré santificado entre los hijos de Israel” (Vaykrá 22,32)
Mitzva prescriptiva de santificar el nombre de Hashem, como dice el versículo “y seré santificado entre los hijos de Israel…”. Específicamente esta mitzva nos obliga a entregar la vida para no transgredir determinadas mitzvot o cualquier mitzva en momentos específicos. Las mitzvot que siempre está la obligación de entregar la vida para no transgredirlas son idolatría, promiscuidad y derramamiento de sangre, es decir si por ejemplo le dicen a un judío practica idolatría o te matamos, deberá dejarse matar y no hacer idolatría, incluso que su corazón este íntegramente con el Creador, deberá hacerlo para de ninguna manera llevar a cabo ese acto tan malo y despreciable, y no dar lugar a que alguien piense que reniega de Hashem.
Respecto al resto de las prohibiciones de la Tora en términos generales la ley establece que en caso de que amenacen con su vida sino las transgrede, deberá transgredirlas y de ninguna manera dejarse matar, sin embargo, hay circunstancias que incluso con cualquier mitzva deberá dejarse matar con tal de no transgredir. Esto es por ejemplo en momentos que los pueblos gentiles establecen decretos en contra de nuestra creencia y mitzvot con el objetivo de que reneguemos de ellas y de Hashem, entonces se debe entregar la vida incluso por la mitzva más leve que exista e incluso no estando delante de una congregación de 10 judíos y aun que circunstancialmente el gentil que lo amenaza no tenga como intención hacerlo renegar del Creador, sino que lo hace por placer de ver al judío sufrir. Asimismo, también en un momento que no hay decretos en contra de nuestra creencia, sino que solo un gentil se levanta por propia decisión a amenazar la vida del judío sino transgrede una mitzva, si su intención es hacerlo renegar de Hashem y lo hace en público (farecia) es decir delante de 10 judíos o más deberá dejarse matar y no transgredir.
La obligación de entregar la vida para no transgredir la prohibición de asesinar no se aprende de un versículo de la Tora, sino que los sabios la aprendieron por simple lógica, y lo explicaron con una frase concreta “quien dijo que tu sangre es más colorada que la de tu compañero que te exigen matar”, siguiendo esta misma lógica se establece que incluso que haya en la ciudad miles de judíos y los gentiles establecen “entréguennos un judío para que lo matemos, de lo contrario mataremos a todos”, deben dejarse matar todos y no entregar el alma de un judío a la muerte.
El fundamento de la mitzva es que la persona no fue creada sino para servir al Creador, Bendito Sea, entonces, así como quien no entrega su cuerpo al servicio de su amo no es un buen esclavo, cuanto más y más quien no lo hace por el servicio divino y las mitzvot del rey de reyes, Hashem bendito sea.
Se debe cumplir esta mitzva tanto por hombres como por mujeres en todo tiempo y lugar. Quien no santifica el nombre de Hashem en el momento y lugar que debía hacerlo habrá anulado esta mitzva positiva, adema de haber transgredido la prohibición de “no profanarán mi Nombre”.

