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ב' תמוז התשפ"ו

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Mitzva 364) Precepto de confesar delante de Hashem por los pecados que hicimos.

Mitzva 364) Precepto de confesar delante de Hashem por los pecados que hicimos.

Parashat Nasó

“…confesarán la transgresión que hicieron”. (Bamidbar 5,6)  

Mitzva prescriptiva a través de la que fuimos encomendados a confesar delante de Hashem los pecados que hemos cometido luego de habernos arrepentido de ellos.

La confesión consta en que la persona diga al arrepentirse de sus pecados: “por favor Hashem, he pecado, me he desviado, he transgredido de esta y esta manera…”, es decir mencionar su pecado con su boca explícitamente y suplicar expiación por él. Se deberá extender en su declaración lo máximo que su capacidad de expresión le permita. Dijeron nuestros sabios de bendita memoria que la obligación de confesarse es incluso sobre los pecados que la Torá obligó a acercar un sacrificio para su expiación, como dice el versículo “…confesarán la transgresión que hicieron”. A pesar de que este versículo refiere al momento de acercar el sacrificio, recibieron nuestros sabios que incluso cuando no hay sacrificios y el pueblo de Israel este disperso en la diáspora, la mitzva de confesar los pecados permanece vigente, como dice el versículo “y confesarán su pecado y el pecado de sus antepasados”, es decir el pecado de los padres, por el que fueron expulsados de la tierra, y así dijo Daniel el profeta fuera de la tierra de Israel “tuya es Hashem la tzedaka y nuestra es la vergüenza como este día”.   

  El fundamento de la mitzva es que a través del reconocimiento de sus pecados con su boca el transgresor revela su pensamiento que cree de verdad que es sabido y revelado delante del Eterno, Bendito Sea, todos sus actos. También por medio de mencionar explícitamente su pecado y su congoja por haberlo cometido le provocará ser cuidadoso la próxima vez para no volver a tropezar, ya que al pronunciarse a boca llena con gran dolor así y así hice, fui necio en mis actos, se obligará a si mismo a construirse un cerco para no volver a pecar de esa misma manera, lo que lo hara encontrar gracia delante de Hashem, Bendito Sea. Y el buen Creador, que desea todo lo Bueno para sus creaciones las guiará por este camino el que las hara meritar todo lo Bueno.

   Las leyes de la mitzva establecen lo que dijeron nuestros sabios de bendita memoria que el arrepentimiento consta de abandonar el mal camino del pecado y apartar de su corazón y pensamiento todo lo a él relacionado, y en su lugar fijar en su corazón que no lo volverá a hacer, como dice el versículo “Y abandonará el malvado su camino y el hombre desviado sus ideas”. Posteriormente deberá confesar sus malas acciones, es decir expresar su arrepentimiento con palabras. Incluso en el tiempo que el Santo Templo estaba en pie que habían distintos tipos de expiaciones con distintas ofrendas así se procedía, y cuanto más y más hoy en nuestros días que producto de nuestros pecados no tenemos al Santo Templo ni al Altar que nos expían, y solo nos quedó nuestro arrepentimiento y confesión, que expían a todos los pecados. E incluso quien era un malvado por completo toda su vida y en sus últimos días se arrepintió sinceramente por completo, cuando suba al juicio celestial no se le mencionará ninguna de sus maldades, como dice el versículo “Y la maldad del malvado no le hará tropezar el día que se arrepienta de su maldad”.

   Lo mencionado no refiere sino sobre los pecados de la persona con Hashem como ser comer alimentos prohibidos profanar el Shabbat y demás, pero los que se comete con su prójimo, como por ejemplo el que daña a su compañero tanto sea con acciones como con palabras o quien le roba el arrepentimiento solo no alcanza su expiación hasta que resarza a su compañero dañado, devolviéndole lo que le debe, además de solicitar sus perdones. 

Se debe cumplir esta mitzva tanto por hombres como por mujeres en todo tiempo y lugar. Quien la transgreda al no confesar sus pecados el Día del Perdón (Iom Kipur) que es el día establecido por el Creador para perdonar a sus criaturas y expiarlas, habrá anulado esta mitzva prescriptiva. Y fuera de ello pobre la persona que se va de este mundo sin haberse arrepentido y confesado sus pecados, ciertamente cargará su pecado.

"El Rabi Simlai dijo: seiscientos trece mandamientos se le han comunicado a Moisés. Trescientos sesenta y cinco prohibiciones equivalentes al número de los días del sol, y doscientos cuarenta y ocho preceptos a cumplir, correspondientes a los miembros del cuerpo humano." (Tratado Makot 20: )

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