Parashat Nasó
“…la navaja no pasará por su cabeza…dejándose crecer la melena de la cabellera de su cabeza”. (Bamidbar 3-5)
Mitzva prohibitiva que el Nazareo rasure sus cabellos durante los días que dura su compromiso de separarse del vino, como dice el versículo “la navaja no pasará por su cabeza…”.
Mitzva prescriptiva que encomienda al nazareo a dejar crecer la melena de sus cabellos los días que dura su Nezirut, como dice el versículo “…dejándose crecer la melena de la cabellera de su cabeza”.
El fundamento de la mitzva es que es la voluntad del Creador que haya en el mundo una creación compuesta de materia e intelecto, que es el ser humano, motivo por el cual lo creó de manera tal que el intelecto repose dentro de un cuerpo material. A consecuencia de esto debe a veces la persona hacer a un lado el Servicio Divino para ocuparse de las necesidades de la “casa” en la que vive, la cual no se mantiene sin que se la supervise y cuide como corresponde. Sin embargo, por cuanto que el objetivo de la creación de la persona es el desarrollo de su parte espiritual e intelectual, todo momento que pueda disminuir su ocupación en lo material para ocuparse del espiritual, del Servicio a su Creador, lo debe hacer, ya que eso es lo bueno para él, no obstante, con la condición de no abandonar por completo su “casa” material, provocando su destrucción, ya que eso también se le considerará como un pecado, considerando lo anteriormente explicado que Hashem desea que sea una creación compuesta por esas dos fuerzas, la intelectual y la material. Sobre esto dijo el Rey Salomón “no seas demasiado justo, y no seas inteligente por demás …”. Esta es la santidad y el alto nivel del nazareo quien hace a un lado los asuntos materiales para apegarse a lo espiritual, y en este orden fue encomendado para doblegar su instinto del mal, el que lo arrastra detrás de los placeres mundanos, a rasurar todos sus pelos al completarse los días de su nezirut, además de no permitirle arreglar sus cabellos hasta entonces, ya que tanto el crecimiento exagerado de los cabellos como el rasurarlos por completo son causantes de la perdida de la buena imagen y la belleza de la persona, factores fundamentales en la conquista del mal instinto.
A pesar de haber sido alabado, dijeron nuestros sabios de bendita memoria, que el nazareo está obligado a traer una ofrenda de expiación por haberse hecho sufrir a si mismo al prohibirse tomar vino, lo que se entiende de acuerdo a lo que explicamos que no tiene permiso la persona a destruir su “casa”, su parte material, que es su cuerpo, por ende le corresponde traer una ofrenda de expiación, ya que tal vez se apartó del camino correcto en el asunto del equilibrio que debe cuidar entre su alma y su cuerpo, siendo que quizás su naturaleza es tal que el comportamiento como nazareo le representa un sufrimiento demasiado grande, lo que contradice a los caminos de Hashem Bendito Sea que son todos rectos, en los que los justos se conducen.
Rigen estas mitzvot tanto la prohibitiva como la prescriptiva tanto sobre hombres como sobre mujeres en todo tiempo y lugar, y toda persona que reciba sobre si el compromiso de conducirse como un nazareo, incluso en nuestros tiempos, tiene prohibido rasurarse, incluso un solo pelo.
Quien se comprometa en nuestros tiempos a conducirse como nazareo lo deberá hacer por siempre, es decir hasta que se muera o que se reconstruya el tercer santo templo, que sea rápido en nuestros tiempos amén, y pueda acercar las ofrendas correspondientes que debe traer el nazareo al finalizar su periodo. Asimismo, estará obligado a subir a la tierra de Israel para conducir allí su Nezirut.

