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Mitzva 65) Prohibición de afligir a un huérfano o a una viuda

Parashat Mishpatim

“No humillarás a ninguna viuda o huérfano” (Shemot 22,21)

Mitzva prohibitiva que establece la prohibición de dañar espiritual, física o económicamente a un huérfano o a una viuda, tanto por medio de una acción como con palabras como dice el versículo “no humillarás a ninguna viuda o huérfano”, por el contrario, toda relación y trato que se tenga con ellos debe ser con amabilidad, bondad, misericordia y piedad.

El fundamento de esta mitzva es que por cuanto que estas personas son débiles y no hay quien argumente en favor de ellos y los defienda, como lo haría el marido de la viuda y el padre de los huérfanos si estuviese presente, nos advierte la Tora que nos conduzcamos con ellos con la cualidad de bondad, misericordia, piedad y gracia que hay en nuestras almas, observando en cada situación que estén involucradas solo su lado positivo, buscando la razón de su parte, más de lo que lo haríamos si estuviese su marido o padre presentes.    

La particularidad de la ley establece que esta mitzva no depende de si la viuda o los huérfanos son ricos o pobres, sino que incluso la viuda y los huérfanos del rey son incluidos en este precepto, de dirigirnos a ellos con un trato delicado, de amabilidad y de honor y de no hacer doler sus cuerpos con trabajo o avergonzarlos con palabras y de cuidar su dinero más que al propio. De todas maneras, está permitido hacerlos sufrir un poco en busca de su provecho, por ejemplo, el Rab a su alumno de Tora o de una profesión, no obstante, incluso de esta manera es una mitzva disminuir al máximo el sufrimiento que le causen más que a otras personas. Por otro lado, esta mitzva también obliga al Beit Din que en caso que tengan un pleito con alguien a tomar el lugar de su marido o padre y por consiguiente argumentar en favor de ellos, en contra del que les reclama, todo lo que el papá o marido hubieran argumentado en caso de estar presente. Se debe ser especialmente cuidadoso en el cumplimiento de esta mitzva y no despertar en ellos malos sentimientos hacia uno ya que Hashem estableció un pacto con ellos en el cual dio “su palabra” que les va a responder sus suplicaciones como dice el versículo “ciertamente escucharé su suplico”.

Son considerados huérfanos hasta que lleguen a la edad que no necesitan de un adulto que los ayude en sus ocupaciones, pudiéndose desenvolver por sí mismos para conseguir todo lo que necesitan como cualquier persona grande. 

Se debe cumplir esta mitzva tanto por hombres como por mujeres en todo lugar y tiempo, ya que todos deben dirigirse a ellos con suavidad y máximo respeto. Quien los dañe económicamente, los ofenda o humille, pelee con ellos y aún más quien los golpee habrá transgredido esta mitzva, y el Creador, Bendito Sea, que analiza los corazones reclamará su sufrimiento y el castigo esta explícito en la Tora como dice el versículo “y los mataré por medio de la espada”, es decir les pagaré con la misma moneda, serán sus esposas viudas y sus hijos huérfanos y no encontrarán quien se apiade de ellos, porque de la forma que la persona trata a su prójimo así lo tratarán a él. Y si es una mujer la que los hace sufrir, morirá y su marido se casará con otra mujer que hará sufrir a sus hijos. Explicaron nuestros sabios, de bendita memoria, que del versículo que dice “porque cuando suplique, me suplicará a mi” se entiende la razón del celo que tiene Hashem por los huérfanos y las viudas, ya que allí explica que un hijo le suplica a su padre, la esposa a su marido y la viuda y los huérfanos a mí y les responderé porque soy piadoso.

"El Rabi Simlai dijo: seiscientos trece mandamientos se le han comunicado a Moisés. Trescientos sesenta y cinco prohibiciones equivalentes al número de los días del sol, y doscientos cuarenta y ocho preceptos a cumplir, correspondientes a los miembros del cuerpo humano." (Tratado Makot 20: )

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