Y así sobre el adulterio nos previnieron, “Todo el que ve una mujer infiel en su desgracia que se abstenga del vino” (Tr. Sotá 2). Y verás que es un excelente artificio para ayudar al hombre a escapar de su instinto pues al encontrarse la persona cometiendo la trasgresión le será difícil vencer a su instinto y dominarlo, por lo tanto, debe tomar sus precauciones aun estando lejos del pecado para permanecer así, lo que le dificultará a su instinto acercarlo a la trasgresión. He aquí que la copulación con la esposa es absolutamente licita, pero decretaron abluciones para los impuros, con el fin de que no cohabiten con sus mujeres como gallinas, pues a pesar de que el acto en si es totalmente lícito, pero imprime en la naturaleza del hombre deseo que lo puede conducir al pecado, como lo expresaron Nuestros Sabios: “Lo satura y queda hambriento, lo deja hambriento y se satisface” (Tr. Sanhedrin 107). Y aun encontrándose en el momento correspondiente dijeron sobre Rabí Eliezer que se le asemejaba como si lo forzara un espíritu, para no satisfacerse aun en el momento lícito.

