Parashat Emor
“y en su tierra no lo harán” (Vaykrá 22, 24)
Mitzva prohibitiva de castrar cualquier especie, tanto humana como animal o ave, como continua el versículo después de prohibir acercar sacrificios de un animal castrado “y en su tierra no lo harán…”.
El fundamento de la mitzva es que Hashem bendito sea creó el mundo lo más perfecto posible, sin que falte ni sobre nada de lo necesario para alcanzar la máxima perfección posible, y acorde a esta perfección su voluntad es bendecir a los seres vivos para que se reproduzcan y aumenten, y por ello, también, encomendó a los seres humanos que se reproduzcan, ya que de no hacerlo se exterminarían las especias al llegar el momento de su muerte, por lo tanto quien castra cualquier especie demuestra su desprecio a la creación del creador bendito sea y su deseo del exterminio de los habitantes del mundo y la destrucción del mismo.
Las leyes de la mitzva establecen que está prohibido incluso pedirle a un gentil que castre a cualquier animal de un Israel, pero en caso de que el gentil tome su propio animal y lo castre, estará permitido comprárselo y comerlo. Sin embargo, si un Israel se hace el astuto haciéndole una señal al gentil para que castre a su animal, para después comprárselo ya castrado, aun estará prohibido, ya que los sabios le establecieron una multa que lo obliga a vender a ese animal a otro Israel. En tal caso, se lo podrá vender incluso a su hijo mayor, pero no a su hijo pequeño que se alimenta aun de la mesa de su padre.
La prohibición es únicamente de castrar al género masculino de cada especie, pero castrar al género femenino, tanto de ser humano como de animal, a pesar de haber transgredido la prohibición, estará exento de cualquier castigo.
Rige esta mitzva tanto para hombres como mujeres en todo tiempo y lugar, es decir que también las mujeres tienen prohibido castrar a un hombre, pero castrar a una mujer no está prohibido por la Tora como fue explicado anteriormente.
