Parashat Pinjas
“…traspasarán su herencia a su hija…”. (Bamidbar 27,8)
Mitzva prescriptiva de juzgar según las leyes de herencias establecidas en la Torá, como dice el versículo “… cuando un hombre muera sin tener hijo varón, traspasarán su herencia a su hija y si no tiene hija la entregarán a sus hermanos…”, y el final del pasaje dice “y esto será para los hijos de Israel un estatuto legal como el Eterno ordenó a Moshe”. Y nos hizo saber la Torá que los herederos tienen un derecho intrínseco sobre los bienes de su antecesor y en el momento en que éste muere pasan inmediatamente a su propiedad. Por tal motivo dijeron nuestros sabios de bendita memoria que en caso de que el padre ordene que su hijo no lo herede, sus palabras no tienen ninguna validez, ya que no tiene fuerzas para arrancar lo que estableció y encomendó el Creador que el heredero reciba los bienes de su pariente. E incluso que los bienes de la persona están en su poder para hacer con ellos lo que desee, pudiendo regalarlos a quien se le dé la gana, o incluso echarlos a perder, cambiar las leyes de herencias establecidas por la Torá después de su muerte definitivamente que no puede, por cuanto que eso es ir en contra de la voluntad y las palabras del Creador.
El fundamento de la mitzva es hacer saber a la persona y despertar su reflexión que el mundo está en manos del Creador, quien supervisa sobre todas sus creaciones y solo según su voluntad y deseo merita cada uno y uno de los habitantes del mundo en la parte de bienes que alcanza adquirir. Estos regalos del Creador, Bendito Sea, tienen mucha bendición por lo que en un principio se mantendrían en propiedad de la persona por siempre, sino fuera por el pecado que causó que Hashem decrete la muerte a las personas, pero claro la ida del cuerpo de la persona no es motivo para interrumpir la gran bendición del Creador, Bendito Sea, y su regalo continua vigente y aún más se extiende al cuerpo que salió del primer receptor del mismo, que son sus hijos e hijas y en caso de que no tenga, se dirigirán hacia la persona más cercana a él en parentesco que son sus padres o hermanos. Este asunto tiene un motivo muy profundo que él meritó a este regalo del Creador por las buenas acciones de sus padres o por sus propias buenas acciones que son el resultado de su convivencia con sus parientes situación en la que aprendió sus comportamientos que lo hicieron meritar a esos bienes, por ello al retirarse la persona de este mundo corresponde que sus parientes que lo ayudaron a meritarlos los adquieran.
Las leyes de la mitzva establecen que el derecho del hijo o en su defecto el de sus descendientes que vienen en su lugar, en caso de que este haya muerto en vida de su padre, de recibir la herencia de sus antepasados precede a los de la hija. Por su parte, los derechos de la hija anteceden a los del padre o hermanos y en caso de que el difunto no haya tenido descendientes y su padre este en vida su derecho precede al de cualquier otro pariente. Los hermanos, o hermanas en caso de que no haya hermanos, están antes de los hermanos del padre del muerto. Y los hermanos del padre, o hermanas en caso de que no haya hermanos, están antes de los demás posibles herederos. Los hijos o hermanos de un mamzer lo heredan de igual manera que lo hacen el resto de los hijos y hermanos, e incluso el hijo de un mamzer que renegó de la Torá hereda a su padre. Sin embargo, el hijo que nació de una esclava knaanita o de una goia no hereda a su padre y más aun no es considerado su hijo para ningún asunto.
Los sabios establecieron a través de un decreto que el hombre hereda a su mujer, y apoyaron su decreto a un versículo de la Torá.
Se incluye en las leyes de las herencias que el hijo primogénito tiene el derecho de tomar dos partes de la herencia que dejó su padre, por ejemplo, en caso de haber dos hermanos dividen los bienes en tres, él toma dos partes y su hermano menor la tercera, o en caso de que eran tres hermanos dividen los bienes en cuatro partes iguales y él toma dos, y así sucesivamente. La Torá le adjudicó una especial credibilidad al papa que atestigua: este es mi hijo primogénito, o simplemente este es o no es mi hijo, creyéndole en este asunto de manera excepcional determinando el asunto de acuerdo con su testimonio, lo que no es así en otros asuntos como invalidar a uno de sus presuntos hijos por cuestiones de leyes matrimoniales en lo que no se le cree más que a cualquier otro testigo.
Se debe cumplir esta mitzva en todo tiempo y lugar tanto por hombres como mujeres. Quien ordena que no lo herede uno de sus parientes, que tiene el derecho de hacerlo, habrá anulado esta mitzva prescriptiva, incluso que como fue explicado anteriormente, sus palabras fueron vanas, ya que no sirvieron para su propósito.
