Y el fin de esta categoría es lo que se denomina: Temor al pecado, que se considera entre los niveles más elogiados, que el hombre tema continuamente y se preocupe por si se encuentra en él algún vestigio del pecado que lo prive de la integridad por la que está obligado a esforzarse, y sobre esto dijeron nuestros sabios: como parábola nos enseña “Que cada uno se quema en el palio nupcial de su compañero”, pues la envidia no solo consume a los ignorantes, como ya escribiré más adelante con ayuda del cielo, sino el observarse a sí mismo falto de la integridad que podría haber obtenido como la obtuvo su compañero. Y según este análisis, no se privará el íntegro en su razón de ser prudente en sus actos.

