Parashat Shoftim
“Un profeta de tu seno, de tus hermanos como yo el Eterno tu D-s hará que se levante para ti a él deberán escuchar…”. (Devarim 18,15)
Mitzva prescriptiva de escuchar la voz de los profetas en todo lo que encomiendan y advierten, incluso que se trate de realizar una acción que contradice una de las mitzvot de la Torá o muchas de ellas, si es que lo hacen como decreto transitorio en respuesta a una necesidad particular y que no sea un decreto que encomiende a practicar idolatría. La cuestión es que siendo que es un verdadero profeta ya comprobado, con seguridad que toda su intención es alcanzar el bien del pueblo y todo lo que hace es para fortalecer la práctica del judaísmo y la creencia en Hashem, bendito sea, sobre esto dice el versículo “Un profeta de dentro tuyo, de tus hermanos, como yo te establecerá Hashem tu D-s, a El escucharán”.
El fundamento de la mitzva es que al ser que el fin de la elevación del ser humano por sobre las demás creaciones es alcanzar el nivel de profecía, y no posee la persona en el mundo ninguna verdad como la que le provee la profecía, al ser un conocimiento que no tiene detrás de el duda alguna ya que proviene del manantial de la verdad, y pocas personas en el mundo meritan a ese nivel, solo una de miles, porque su escalera llega muy alto estando su base apoyada en la tierra y su extremo superior acaricia los cielos, y solo en una generación digna los encontramos, nos encomendó la Torá que al alcanzar un judío conocido por sus buenos actos, su rectitud y justeza estos niveles lo escuchemos, le creamos y lo obedezcamos en todo lo que nos encomienda porque ciertamente él sabe el camino de la verdad y nos dirigirá por él, no sea que se eleve nuestro espíritu para revelarnos a sus palabras y discutir con él en cualquier asunto, lo que es un gran error y revela la falta del conocimiento de esta verdad.
Rige esta mitzva tanto sobre hombres como mujeres, cuando se encuentre un verdadero profeta entre nosotros. Quien transgrede al no escuchar al profeta será castigado con la muerte en manos del cielo.

