Así encontraras entre los orgullosos quien piense que por cuanto que él es digno de elogio, único y distinguido en sus virtudes, según él considera, deberá conducirse de manera especial acorde a su respetabilidad, en su andar, al sentarse, al levantarse, al hablar y todo lo que realice no lo hará sino con gran parsimonia, caminará lentamente, se sentará con amplitud, se levantará lentamente, como las serpientes, no hablará con todos sino con los respetables de la congregación, y aún entre ellos hablará entrecortado como los oráculos, y todas sus obras sus movimientos y su accionar en sus comidas, bebidas o vestir y todo lo que realice lo hará con lentitud como si su carne fuese de plomo y sus huesos de plomo o arena.

