Exactamente lo contrario ocurre cuando se conocen las cosas detalladamente y dentro de su contexto, pues al tener acceso a la estructura general se podrán alcanzar otros conceptos relacionados extasiandose en el placer del conocimiento de dicha estructura.
Por lo tanto, al estudiar un concepto se debe conocer el lugar real que ocupa el mismo dentro de su estructura general.
Es decir, al analizar el conjunto de la existencia, tanto lo perceptible como lo que se capta por medio de la razón, lo cual en general conforma la totalidad de lo imaginable, resultará que no se trata de una sola especie y de un solo nivel, sino diversas e incontables categorías, así como son numerosos y diferentes los principios y las leyes que los controlan, todo lo cual nos obliga a discriminar las distintas categorías en forma racional para comprenderlas en su real dimensión y según sus principios básicos.

