Y así está dicho, “Escuchar he escuchado a Efraím que se lamentaba… Pues después de mi regreso me he arrepentido, y después de haberme enterado me golpeé el muslo, me avergoncé y me humillé” (Jeremías 31). Y sobre todo debe reflexionar continuamente para reconocer la debilidad del raciocinio humano, sus numerosos errores y engaños, pues está más cerca del error que del verdadero conocimiento.
Por lo tanto, debe temer siempre de estos peligros, y tratar de aprender de toda persona escuchando consejos para no sucumbir. Y esto es lo que dijeron Nuestros Sabios,” ¿Quién es el sabio?, el que aprende de todo hombre (Tr. Princ. 4)”. Y así está dicho,” Escucha los consejos el sabio” (Prov. 12).

