Y si preguntaras: ¿la misericordia entonces para que existe, pues de todas formas hay que ser preciso en el juicio de todas las cosas?. La respuesta es, la misericordia permite la existencia del mundo y sin ella no existirá en absoluto. Y no por ello resulta dañada la justicia, pues de acuerdo a la justicia propiamente dicha seria digno el pecador de castigarse inmediatamente después del pecado, sin retraso alguno y aún el castigo seria descargado con furia, como es digno a quien se rebela contra el Señor, Bendito Sea y que no tenga arreglo la trasgresión en absoluto, pues en verdad como reparara la persona su pecado si ya fue cometido. Si asesino o si cometió adulterio como lo arreglará. Pero la misericordia es la que voltea las tres cosas recordadas, o sea, se le otorga tiempo al pecador y no se le extermina de inmediato al pecar, el castigo mismo no se aplica en forma terminante, y el arrepentimiento es dado a los pecadores con mucha clemencia, pues el desarraigo de la voluntad es considerado como el desarraigo del pecado o sea que cuando el penitente reconoce su trasgresión, lo confiesa y medita sobre su mal y se arrepiente sobre lo hecho en forma definitiva desde el comienzo asi como se arrepiente sobre una promesa y anhela que nunca hubiera ocurrido tal cosa y sufre en su corazón profundamente porque haya ocurrido y lo abandonara en el futuro y escapa de ella, he aquí que el arrancar el hecho de su corazón profundamente porque haya ocurrido y arrancar el hecho de su corazón se le considere como el caducar de una promesa y es perdonado. Como lo dice el versículo, «Se quito tu trasgresión, y fue perdonado tu pecado», la iniquidad desaparece propiamente de la realidad y se arranca por el sufrimiento presente y el arrepentimiento de lo pasado. Este favor no está acuerdo con las reglas de la justicia, pero de todos modos este favor no contradice al juicio totalmente pues existe un borde de donde asirse, porque en lugar de la voluntad invertida en el pecado y el placer gozado en el sobreviene ahora el arrepentimiento y el pesar.

