Y el Santo, Bendito Sea, desea solo la honestidad, pues esta dicho, «Guarda a los fieles el Señor» y dice, «Abrid los portones que venga el pueblo recto, que guarda su fidelidad». Y también, «Mis ojos hacia los fieles de la tierra que habitaran conmigo». Y dice, «Tus ojos hacia la fidelidad». Y aun Job testimonio sobre sí mismo, diciendo, si mi paso se ha desviado del camino, y en pos de mis ojos se ha andado mi corazón, o si a mis manos se ha pegado mancha alguna. Observa con atención este ejemplo, en el que comparo el robo intrascendente, como algo que se adhiere a la mano de la persona, pues aunque no lo haya tomado la persona directamente sino que se apego a su mano, al final de cuentas se encuentra en sus manos, y asimismo, a pesar de que el hombre no robe abiertamente, difícilmente sus manos se encontraran limpias en forma absoluta.
