Pero la abstinencia incorrecta es la que aplican los torpes, pues no solamente no toman de este mundo lo que no necesitan, sino que se privan de aquello que les es imprescindible atormentándose con castigos y cosas extrañas que el Señor no desea en absoluto sino por el contrario Nuestros Sabios dijeron, «Es prohibido que el hombre se atormente a sí mismo». Y con respecto a la caridad dijeron, «Todo el que deba llevar y no tome, es como si derrama sangre». Y así dijeron sobre el versículo, «Espíritu de vida, el alma que te entregue debes mantenerla viva». Y comentaron, «Todo el que permanece en ayuno se llama pecador», refiriéndose a quien se tortura a sí mismo. E Hilel solía decir, «El hombre beneficia a su propia alma trata del desayuno y del que se asea en honor al Señor, aprendiendo de los eunucos que aseaban las imagines de los reyes».
He aquí la norma verdadera, todo lo que no es imprescindible para el hombre de las cuestiones mundanas deberá separarse de ello, y todo lo que necesite por el motivo que sea, por cuanto que lo necesita si se priva de ello se llama pecador.
Y esta regla fiel, pero los detalles de la misma se determinan en el análisis particular, y de acuerdo a su raciocinio será alabado el hombre, pues es imposible recopilar todos los detalles dado que son muy numerosos y la mente no puede abarcarlos simultáneamente a todos, sino en forma particular.

