La abstinencia en cuanto a las leyes consiste en hacerlas rigurosas siempre, aún cuando existen diferencias de opiniones rabínicas, considerar las ideas aisladas siempre que aparezcan razonables aunque no sean las definitivas, con la condición de que no alivianen la cuestión. Y aún mantenernos rigurosos en las dudas que podamos hacernos concesiones.
Y ya comentaron Nuestros Sabios sobre el versículo de Ezequiel, «He aquí mi alma no se contamino, lo siguiente, no comí de un animal que permitiera un sabio, y no comí la carne carneada apresuradamente».
Todo esto es permitido explícitamente por la ley, pero él era riguroso consigo mismo. Y ya hemos recordado anteriormente que no deben deducir de lo que le fue permitido a todo Israel, ya que los abstinentes deben alejarse de lo abominable y de todo lo que se le asemeje aun remotamente.

