La abstinencia en cuanto a las leyes consiste en hacerlas rigurosas siempre, aun cuando existen diferencias de opiniones rabínicas, considerar las ideas aisladas siempre que aparezcan razonables aunque no sean las definitivas, con la condición de que no alivianen la cuestión. Y aun mantenernos rigurosos en las dudas que podamos hacernos concesiones.
Y ya comentaron N.S. sobre el versículo de Ezequiel: “He aquí que mi alma no se contaminó”, lo siguiente: “No comí de un animal que permitiera un sabio, y no comí la carne carneada apresuradamente” (Tr. Julin 37).
Todo esto es permitido explícitamente por la ley, pero él era riguroso consigo mismo. Y ya hemos recordado anteriormente que no deben deducir de lo que le fue permitido a todo Israel, ya que los abstinentes deben alejarse de lo abominable y de todo lo que se le asemeje aun remotamente.
Y así dijo Mor Ukva: “Yo en esta cuestión soy como el vinagre al vino con respecto a mi padre, pues mi padre al ingerir carne hoy no comía leche hasta mañana en el mismo horario, y yo si bien en esta comida no lo hago en la próxima”. Y con seguridad que la ley no era como acostumbraba a hacer su padre, pues de lo contrario no habría actuado así Mor Ukva, sino que su padre era riguroso en su abstinencia, y por ello se denominaba Mor Ukva a sí mismo “vinagre al vino” pues no llegaba a abstenerse como él.

