Y así como éste análisis conduce a la adquisición de la abstinencia, así también la ignorancia lo pierde, como el frecuentar la nobleza u hombres distinguidos que solo persiguen los honores y aumentan las vanidades, pues al ver ese esplendor y esa grandeza es imposible que no se despierte su deseo a anhelarlas, y aun que no permita a su instinto que lo venza, no escapara a la inmensa batalla, por lo que está arriesgando. Y al respecto dijo Salomón, «Es preferible ir a la casa de un deudo que concurrir a un banquete».
Y lo más efectivo es la soledad, pues asi como aparta sus ojos de las cuestiones mundanas, asi también retira el deseo de su corazón. Y ya menciono el rey David el elogio de la soledad diciendo, «Quien me daría alas como una paloma… y me alejaría permaneciendo en el desierto permanentemente».
Y los profetas Elías y Elíseos encontramos que buscaban sus lugares de retiro en las montañas, y los sabios y devotos de antaño siguieron sus pasos, pues encontraron este medio como el más adecuado para adquirir la plenitud de la abstinencia, para que no los conduzca la vanidad de sus contemporáneos a atontarse también ellos.

