Y no digo que lo que no se realiza de esta forma se reprueba totalmente pues el Señor, Bendito Sea, no discrimina los actos de ninguna criatura y retribuye de acuerdo a lo actuado, pero sí me refiero al servicio integro digno de todos los que aman al Señor realmente, que no se denominará con este nombre sino aquellos que sirven al Señor de forma totalmente pura, libre de toda inclinación que no sea hacia Hashem.
Y de acuerdo a como se aleje de este nivel así aumentaran su deficiencia. Y es lo que el rey David expreso, diciendo: “A quién tengo en el cielo, y solo en Ti me deleito en la tierra” (Salmos 73), y así también dijo: “Es verdadera tu palabra intensamente, y tu esclavo la ama” (Salmos 119), pues el verdadero servicio debe ser más puro que el oro y la plata así como fue dicho sobre la Torá: “Palabras puras son las palabras del Señor como la plata refinada en el horno de tierra siete veces acrisolada” (Salmos 12), y quien sirva al Creador realmente, y no se conforme con una porción pequeña, así como no se conforma con tomar plata mezclada con impurezas, o sea el servicio integro sin inclinaciones no buenas, sino delicado y puro como corresponde, entonces se clasificará entre los que cumplen los preceptos como es digno, y sobre él está dicho: “Todo él que cumple un precepto como ha sido ordenado no le anunciaran noticias malas” (Tr. Shabat 63), y así dijeron: “Haz tus obras en nombre del Creador, y habla en ellas solo por él” (Tr. Nedarim 62), y a ellos se los elige como los que sirven a Hashem con integridad de corazón, pues quien no se aferre al Señor con verdadero amor, la purificación de su servicio le será dificultosa y le representará una gran carga, pues pensará: ¿quién puede lograr esto?, nosotros sólo somos criaturas de barro nacido de una mujer no podemos alcanzar esta purificación. Pero los que aman al Señor y desean servirle, se sienten felices de demostrar la fe de su amor al Señor y esforzarse por dicha purificación, y es lo que concluyo David diciendo, “Y tu esclavo las ama”.

