En lo referente a los estudiosos de la Torá, el versículo nos indica, “Ante el anciano te levantaras y honraras al hombre mayor”, y de aquí aprendemos todo tipo de honra que debemos efectuar con ellos, y que, por supuesto, es digno del devoto que lo realice. Y ya dijeron sobre el versículo,” a los temerosos del señor honrara”, refiérase a Ieoshafat rey de Judá, pues al ver un estudioso de la Torá se levantaba de su trono, corría, lo abrazaba, lo besaba y decía, mi maestro, mi maestro, mi señor, mi señor. Y Rabí Zera, cuando se sentía débil en su estudio, se sentaba en las puertas de la casa de estudios para cumplir con el precepto de levantarse ante los sabios cuando pasen.
Todas estas cosas nos demuestran que el Eterno las desea y por lo tanto nos las ha revelado. Y dado que es así, todo el que desee proporcionar a su creador deberá transitar este camino y aun incrementar otras formas para realizarlo lo correcto ante él.
Comprende también el respeto al templo y la casa de estudios, pues no es suficiente no perder la seriedad en ellos, sino que se conducirá en ellos con todo tipo de respeto y reverencia en todas sus costumbres y acciones. Y todo lo que no hubiera hecho en el palacio de un gran Rey, tampoco harán en ellos.

