Y en numerosas ocasiones nos advirtieron Nuestros Sabios, que no sean los preceptos despreciables a nosotros. Como advirtieron, todo el que toma los rollos de la Torá con sus manos desnudas, lo enterraran desnudo de su precepto. Y en el desarrollo del ofrecimiento de las primicias vemos el verdadero embellecimiento de los preceptos, pues así estudiamos, el toro se encamina ante ellos y sud astas recubiertas en oro y una corona de laurel en su cabeza y continua, los ricos traen sus ofrendas en cestos de oro, y los pobres en canastos de mimbre etc. Y agrega allí, tres clases de primicias existen.
La primicia propiamente dicha, los agregados, y los adornos de las primicias. Observamos aquí claramente cuanto tenemos que agregar al cumplimiento del precepto para embellecernos, y de aquí aprendemos para los demás preceptos de la Torá. Y dijeron, Raba vestía sus mejores ropas y oraba, y dijo, prepárate para encontrar a tu dios, Israel. Y agregaron N.S., las ropas de su hijo Esaú las apreciadas, dijo Rabí Simón ben Gamliel, cuando yo servía a mi padre lo hacía con ropas simples, pero Esaú cuando servía a su padre lo hacía con atuendos reales. Y si es así por un ser humano, cuanto más y más por el Rey de Reyes, el señor, bendito sea, que el que se pare ante el a orar, deberá vestirse atuendos respetables y se sentara ante el como lo hace ante un gran rey.

