Mas dijeron, preguntaron los alumnos a Rabí Nejunia, como prolongaste tus días, y les dijo, nunca me honre con la vergüenza de mi compañero, y no subió sobre mi lecho la maldición de mi compañero.
Y comentaron allí que Rab Huna cargaba sobre su hombro, al encontrarlo a Rabí Janina ben Janilai la quiso cargar por él, a lo que le contesto, si acostumbras a cargar una espada en tu ciudad gustoso te la daré, pero de lo contrario lo que sería un honor para mí sería una deshonra para ti.
Observamos aquí, que, aunque el sentido de avergonzar al prójimo es el obtener honores para sí a cambio de la deshonra del otro, a los verdaderos devotos no les agradaba recibir honores si su compañero lo aceptaba, si esto le provocaba una deshonra a su prójimo.
Y de manera similar se expresó Rabí Zeira, nunca fui severo en mi casa, no camine frente a alguien mayor que yo, no medite en lugares impúdicos, no camine cuatro pasos sin Torá y sin Tefilin, no dormí en la casa de estudios, ni en forma estable ni en forma pasajera, no me regocije con la con la desgracia de mi compañero, no llame a mi compañero por un apodo.

