Pero para que los impedimentos y adversidades no sean obstáculos para el amor, debe el hombre darse a sí mismo dos respuestas, la primera afán a todos los seres, y la segunda para los sabios y los de profundos conocimientos; La primera, todo lo que realizan de los cielos es para bien, o sea que, aun las aflicciones y los impedimentos que en apariencia son nocivos, no son en realidad sino verdaderos beneficios, como el ejemplo del médico que secciona la carne o un miembro enfermo para curar lo restante del cuerpo y no muera, pues aunque parezca cruel en apariencia, no es sino verdadera misericordia para beneficiarlo finalmente. Y este enfermo no apartará su cariño de este médico por lo hecho, sino por el contrario, incrementará su amor hacia él. Exactamente lo mismo aquí, cuando comprenda el hombre que todo lo que hace El Santo, Bendito Sea, es por su bien tanto en su cuerpo como en sus bienes, aunque él no entienda y no vea como representa un beneficio, pero con seguridad es un bien. Entonces no se debilitará su amor por ninguna aflicción o sufrimiento, sino que se incrementará y aumentará continuamente.

