Y Rab Huna ceñía su vestido con una cinta, pues había vendido su cinturón por adquirir el vino para la santificación ritual (Kidush).
Y también allí preguntaron sus discípulos a Rabí Elazar hijo de Shamua: “¿Cómo prolongaste tus días? y les contesto: nunca convertí en pasillo a la sinagoga, nunca pisé sobre la cabeza del pueblo sagrado”. Esta es la devoción referente al respeto de la sinagoga y la honra de las personas, al no encaminarse entre quien se encuentra sentado pues representa una falta de respeto.
Y aun preguntaron los discípulos a Rabí Ferida: “¿De qué manera prolongaste tus días?, les dijo: nunca nadie se me anticipó a la casa de estudios, jamás me adelanté en la bendición a un Cohen, no comí de un animal del que no se separaron sus ofrendas”.

