Y esto se asemeja al consejo del malvado faraón al decir: «Aumentaran el trabajo sobre los hombres, etc.» Que era su intención no solamente de privarlos del tiempo necesario para tramar algo en su contra, sino que se trataba también de perturbar sus corazones de todo análisis con la fuerza del trabajo continuo sin pausas. Esta es exactamente la intención del mal instinto con respecto al hombre, pues es el un hombre de guerra y experimentado en artimañas, siendo imposible escaparse de el salvo con gran inteligencia y visión.
Y es lo que el profeta clama diciendo: «Observen vuestros caminos». Y así se expresa Salomón con su sabiduría, «No concedas sueño a tus ojos, ni sopor a tus parpados, liberarte como el venado rápidamente». Como nuestros sabios nos dijeron, «Aquel que considere sus caminos en este mundo será merecedor de ver la rendición del Señor, Bendito Sea».

