Y así encontraras que todas las obras de los justos se realizan siempre con agilidad. En Abraham, como está escrito, «Se apuro Abraham hacia la tienda a Sara, diciéndole apresúrate, y le dio al joven y se apresuro a vaciar su cántaro». Y así dijeron en el midrash, y se apresuro la mujer a relatarle a su marido, nos enseña que todas las obras de los justos se realizan con rapidez, sin interrupciones desde el comienzo hasta el final.
Y observa que el hombre cuya alma se consume en el servicio eterno, con seguridad no demora la observancia de los preceptos sino que su actitud será como los movimientos del fuego, sin descansar ni reposar, hasta concretar la obra comenzada.

