Otro de los enemigos de la agilidad es el enorme temor y el miedo excesivo al tiempo y sus resultados, cierta vez temerá del calor o el frio, otras de las epidemias luego de las enfermedades y mas tarde del viento, y asi sucesivamente, como lo expreso el rey Salomón, dice el perezoso hay un león en el camino, un león en las calles. Y ya la reprobaron Nuestros Sabios esta cualidad y la relacionaron con los pecados y el versículo los apoya como está escrito, «Se aterraron los pecadores de Sion, se apodero el pavor de los limpios». Así, uno de los grandes sabios cierta vez le dijo a un discípulo, pecador eres tú, pues lo vio temer. Sino sobre ello está escrito, «Confía en el Eterno, haz el bien, habita la tierra y abriga la fé».
Todo esto significa que se considera el hombre a sí mismo como accidental en este mundo y constante en su servicio, aceptará y se conectará con lo que el mundo le brinde y tomará lo que se le presente, permaneciendo alejado de la inactividad y cerca del trabajo y la labor, y su corazón confiara en el Señor y no temerá a lo que depare el tiempo.

