EL CONCEPTO DE MELAJÁ
El Shabbat, como lo expresáramos en el capítulo anterior, damos el testimonio que D”s es el único Creador de este mundo y todo lo en él contenido. El hombre dedica su vida, tiempo y esfuerzo, mediante la inteligencia, la energía y la destreza – en fin- todos los dones con los cuales fue bendecido por D”s, para conseguir sus fines. En este proceso, el hombre – lamentablemente – tiende a olvidar cuál es la fuente genuina de sus “habilidades” y “proezas”. En este mundo – tan olvidadizo – le fue entregado al pueblo de Israel la tarea de recordar y proclamar esta verdad fundamental, la procedencia del “poder humano” de dominar la naturaleza. Al cesar sus actividades el sábado, el judío reconoce y muestra que reconoce, que sus poderes proceden únicamente de D”s.
La definición de Melajá es entonces:
“Una acción que muestra al hombre como dominante sobre el mundo, al emplear constructivamente su inteligencia y habilidad”.
Habiendo dado más luz y comprendido el vocablo “melajá”, podemos comprobar qué insensatez representa la teoría – si es que merece llamarse así – que “mover el interruptor de la luz eléctrica o escribir una palabra, no puede ser una trasgresión porque no causan cansancio o trabajo…” ¿acaso la electricidad no es una innovación humana? ¿Acaso – porque sea tan simple – no es un poder creativo del hombre, el de escribir? Todo movimiento nuestro, grande o pequeño, está controlado por el Creador.

