Parashat Kedoshim
“no maldecirás a un sordo” (Vaykrá 19,14)
Mitzva prohibitiva de maldecir a cualquier miembro del pueblo de Israel, tanto hombre como mujer, e incluso que este no escuche la maldición, como dice el versículo “no maldecirás a un sordo”, lo que quiere decir incluso que no escuche tu maldición. A pesar que no tenemos capacidad de saber ni entender que fuerza tienen nuestras palabras para que recaigan sobre el maldecido y en que pueden influenciarlo esa maldición, sabemos en términos generales que hay que ser cuidadosos y sospechar de las palabras que sacamos de nuestra boca y especialmente si se trata de maldiciones, como la gente en general lo hace, tanto del pueblo de Israel como los gentiles, que dicen que las maldiciones de las personas, incluso de las personas bajas, pueden marcar al maldecido apegándole la desgracia y el sufrimiento. En este sentido dijeron nuestros sabios de bendita memoria que hay un pacto establecido con los labios, es decir que hay poder en las palabras de la boca de la persona. Se podría explicar que siendo el “alma que habla” de la persona su parte espiritual, se le entregó la capacidad para actuar e influenciar incluso en lo que esta fuera de ella, por eso observamos que de acuerdo a la elevación del alma de la persona y su apegamiento a lo espiritual, como el alma de los justos y devotos, sus palabras se cumplen más.
Del hecho que las consecuencias de las maldiciones pueden ser muy malas como fue explicado anteriormente se puede decir que el fundamento de la mitzva es impedirnos que dañemos con nuestra boca a nuestros compañeros, de la misma manera que nos cuidamos de no dañarlos físicamente. Asimismo, puede ser que el asunto de la mitzva es terminar con la pelea entre las personas y que haya paz entre ellas, por que las aves del cielo trasladan las voces y quizás lleguen las palabras del que maldijo a los oídos del maldecido y se produzca una pelea entre ellos.
La ley de la mitzva establece que está prohibido maldecir en cualquier lenguaje e idioma que sea, pero quien lo hace no será castigado con latigazos sino cuando maldiga utilizando uno de los nombres o apodos de Hashem, que en tal caso en cualquier lenguaje que lo haga será castigado. Respecto a los apodos cabe aclarar que los nombres que utilizan los gentiles para referirse a Hashem son considerados como apodos Hashem, por lo que quien maldiga utilizando esos nombres será castigado. Quien se maldice a si mismo también recibirá latigazos, como dice el versículo “te cuidarás y cuidarás mucho tu alma”.
Rige esta prohibición tanto para hombres como para mujeres, en todo tiempo y lugar.

