Parashat Bahalotejá
“en el Segundo mes en el decimocuarto día al atardecer lo harán…”. (Bamidbar 9,11)
Mitzva prescriptiva de que quien no pueda acercar el sacrificio de Pesaj el día catorce de Nisan por causa de estar impuro o por estar en el camino lejos de Jerusalén, lo haga el catorce del mes de Yiar, día que recibió el nombre Pesaj sheni (el Segundo Pesaj), como dice el versículo “en el Segundo mes en el decimocuarto día al atardecer lo harán…”. Nos enseñaron nuestros sabios de bendita memoria que todo quien por fuerza mayor o por equivocación e incluso quien adrede no acercó el sacrificio de pesaj en las vísperas de Pesaj, lo debe hacer en la segunda fecha posible.
El fundamento de la mitzva es que por ser las mitzvot relacionadas a Pesaj una señal muy fuerte y testimonio claro para todos los que ven el sol de la creación del mundo, ya que entonces hizo Di-s Bendito Sea con nosotros grandes milagros y cosas muy espectaculares cambiando las leyes naturales a los ojos de los demás pueblos, demostrando su plena supervisión y capacidad de acción sobre este mundo, resultado de lo que entendieron y creyeron por siempre tanto los que vieron como las generaciones posteriores en la verdad absoluta que Él Bendito Sea, creó el mundo de la nada en el momento que quiso, a pesar de que la creación del mundo de la nada es algo aparentemente imposible que contradice las leyes naturales, ya que de la misma manera lo es abrir las profundidades del mar hasta que termine de cruzar por lo seco y vuelva a su lugar todo un pueblo o alimentar a todo un pueblo en el desierto con un pan que cae desde los cielos cada día y día por cuarenta años, o cualquiera de todos los demás señales y milagros que entonces nos hizo Hashem en contra de las leyes de la naturaleza, y siendo el asunto de la creación del mundo una columna fundamental de nuestra creencia y nuestra Torá, a tal punto que los creyentes de que el mundo es eterno no tienen Torá ni parte en el mundo venidero con los hijos de Israel, lo que es sabido por lo que no hay que alargarnos, fue de Su voluntad, Bendito Sea, meritar a todo integrante del pueblo de Israel en esta tan querida mitzva, y que ni un suceso de fuerza mayor o la lejanía al lugar en que se debía hacer, que era el Santo Templo de Jerusalén, impida su cumplimiento, para lo que dio la posibilidad de que quien no pudo hacerlo con los primeros en el mes de Nisan, lo haga con los segundos en el mes de Yiar. Asimismo, por ser este un principio tan fundamental en nuestra Torá, un converso que se convirtió entre el primer pesaj y el segundo, o un niño que llegó entonces a la edad de estar obligado en las mitzvot también deben acercar el sacrificio de Pesaj el catorce de Yiar.
Las leyes de la mitzva establecen que el día del segundo Pesaj el jametz y la matza pueden estar juntas con la persona en su mesa. Por otro lado, no es sino un solo día, en el cual no se debe comportar como se hace en los días festivos ni tampoco hay prohibición de hacer trabajos. Con respecto al sacrificio de pesaj en sí a diferencia del primero no pronunciamos el cántico de alabanza a Hashem “Hallel” en el momento de comerlo, sino al acercarlo, y al igual que el primero debe ser comido asado junto con panes ázimos y maror, se debe hacer incluso en Shabbat, está prohibido que sobre de él hasta la mañana y no se debe quebrar ninguno de sus huesos.
Rige esta mitzva en el tiempo que el Santo Templo de Jerusalén está en pie, sobre hombres como obligación y sobre mujeres como permiso.
