Parashat Mishpatim
“Al juez no maldecirás…” (Shemot 22,27)
Mitzva prohibitiva que establece la prohibición de “bendecir” (irónicamente) el nombre de Hashem.
El fundamento de esta mitzva es que por medio de esta “bendición” (irónicamente) a Hashem la persona se vacía de todo su bien interior, y toda la belleza de su alma se transforma en destrucción. Asimismo, producto de esto será considerado como un animal y peor aún que él, ya que el mismo elemento por medio del cual Hashem lo diferenció para bien de los animales, y lo hizo ser humano, que es la fuerza del habla, él la utilizó para el mal, diferenciándose de las demás personas, excluyéndose de los parámetros de la lógica, haciéndose despreciable como un reptil y peor aún que él. Por esto nos encomendó la Tora a alejarnos de este mal, porque Hashem, bendito sea, quiere solo nuestro bien, y toda palabra y palabra que digamos que impedirá que su bendición recaiga sobre nosotros es opuesta a su voluntad.
La particularidad de la mitzva establece que se transgredirá esta prohibición solamente en caso que se haya “bendecido” (irónicamente) utilizando el nombre de Hashem que es como se escribe y para la opinión de pocos comentaristas incluso el nombre de Adonut. En el momento que se estudia y verifica el testimonio de los testigos de un hecho de estas características no se puede pronunciar el nombre del acusado, sino que se hace referencia a él según su sobrenombre. Posteriormente cuando se llega al tramo final del juicio, etapa en la que se necesita escuchar y entender el testimonio de los testigos claramente para poder determinar la sentencia final se procederá de la siguiente manera, después de haberse retirado todos los presentes del precinto donde se desarrolla el juicio, se le preguntará al mayor de los testigos y se le solicitará que diga lo que escuchó que dijo el acusado, y él deberá decir explícitamente, palabra por palabra, lo que escuchó de boca del profanador y los jueces parados sobre sus pies al escuchar, rasgarán sus ropas y el segundo testigo dirá: también yo escuche lo que él testimonió. Luego, los testigos y los jueces apoyarán sus manos sobre la cabeza del profanador y dirán: “tu sangre esta sobre tu cabeza porque vos mismo te lo provocaste”, no hay ningún sentenciado a la pena de muerte por el Beit Din que los testigos y los jueces apoyan las manos sobre su cabeza solo este profanador como dice el versículo “y apoyarán todos los que escuchen sus manos”.
Rige esta prohibición en todo tiempo y lugar, y quien “bendice” (irónicamente) al Creador como fue explicado será apedreado en la tierra de Israel por medio de un Beit Din de jueces expertos. Hoy en día que no tenemos jueces expertos, por lo que no se le puede aplicar la pena de muerte, se obligará a todos los miembros de la congregación de Israel a alejarse de él y se le aplicará una excomulgación (jerem).

