También la observancia de los Sábados y festividades contienen numerosas leyes, y así lo expresaron: “La Ley superior es la del Sábado”, y aun las prohibiciones sabáticas de orden rabínico son esenciales, pues así dijeron: “Nunca menosprecies las ordenanzas rabínicas – del sábado – , pues sobre la imposición de manos sobre el sacrificio en el sábado discutieron las eminencias de la generación” (Trat. Jaguigá 16).
En realidad las especificaciones de las leyes y sus diferencias se encuentran entre los codificadores y sus obras, y exigen idéntica obligación y observancia requerida.
Y lo que se le dificulta a la mayoría de las personas es el cese del trabajo y aun de la plática que a él se refiere, pero esta prohibición esta explícita en las palabras del Profeta que dice: “Y lo honrarás no realizando tus ocupaciones, ni ocupándote de tus placeres o platicar en ellos” (Isaías 58).
La regla es, que todo aquello que les es prohibido en sábado realizar a la persona, asimismo no lo puede discutir ni recordarlo verbalmente, por lo tanto prohibieron inspeccionar la mercancía en previsión del día siguiente o dirigirse a la entrada de la ciudad para partir de inmediato la noche del sábado, así prohibieron decir tal cosa haré mañana o tal mercancía adquiriré mañana y todo lo que se asemeje.

