No tiene que tratar el hombre sino que purificarse y asearse a sí mismo y privarse de transitar el camino de los vulgares sumergidos en las banalidades temporales y regrese sus pasos a los atrios del señor y sus moradas, es lo que el mismo David concluye, aseare con limpieza mis manos y rodeare tu altar, señor.
Y si le ocurriese que se encuentra en compañía de gente que se burla de él, no hará atención a estas burlas sino por el contrario se mofara de los que se burlan y los menospreciara, y que considere en su mente si podría ganar mucho dinero, acaso abandonaría lo que debe hacer para lograrlo por evitar la burla de sus compañeros, con mas razón que no querrá perder su alma por la burla. Y sobre esto nos previenen nuestros sabios, «Se duro como elegir el tigre para cumplir el deseo de tu padre en los cielos».

