Meguilat Rut y su comentario basado en las explicaciones del Malbim.
פרק א ח-טו
ח וַתֹּ֤אמֶר נָֽעֳמִי֙ לִשְׁתֵּ֣י כַלֹּתֶ֔יהָ לֵ֣כְנָה שֹּׁ֔בְנָה אִשָּׁ֖ה לְבֵ֣ית אִמָּ֑הּ יַ֣עַשׂ ה֤’ עִמָּכֶם֙ חֶ֔סֶד כַּֽאֲשֶׁ֧ר עֲשִׂיתֶ֛ם עִם־הַמֵּתִ֖ים וְעִמָּדִֽי׃ ט יִתֵּ֤ן ה֙’ לָכֶ֔ם וּמְצֶ֣אןָ מְנוּחָ֔ה אִשָּׁ֖ה בֵּ֣ית אִישָׁ֑הּ וַתִּשַּׁ֣ק לָהֶ֔ן וַתִּשֶּׂ֥אנָה קוֹלָ֖ן וַתִּבְכֶּֽינָה׃ י וַתֹּאמַ֖רְנָה־לָּ֑הּ כִּֽי־אִתָּ֥ךְ נָשׁ֖וּב לְעַמֵּֽךְ׃ יא וַתֹּ֤אמֶר נָֽעֳמִי֙ שֹׁ֣בְנָה בְנֹתַ֔י לָ֥מָּה תֵלַ֖כְנָה עִמִּ֑י הַעֽוֹד־לִ֤י בָנִים֙ בְּֽמֵעַ֔י וְהָי֥וּ לָכֶ֖ם לַֽאֲנָשִֽׁים׃ יב שֹׁ֤בְנָה בְנֹתַי֙ לֵ֔כְןָ כִּ֥י זָקַ֖נְתִּי מִֽהְי֣וֹת לְאִ֑ישׁ כִּ֤י אָמַ֨רְתִּי֙ יֶשׁ־לִ֣י תִקְוָ֔ה גַּ֣ם הָיִ֤יתִי הַלַּ֨יְלָה֙ לְאִ֔ישׁ וְגַ֖ם יָלַ֥דְתִּי בָנִֽים׃ יג הֲלָהֵ֣ן ׀ תְּשַׂבֵּ֗רְנָה עַ֚ד אֲשֶׁ֣ר יִגְדָּ֔לוּ הֲלָהֵן֙ תֵּֽעָגֵ֔נָה לְבִלְתִּ֖י הֱי֣וֹת לְאִ֑ישׁ אַ֣ל בְּנֹתַ֗י כִּֽי־מַר־לִ֤י מְאֹד֙ מִכֶּ֔ם כִּֽי־יָצְאָ֥ה בִ֖י יַד־ה’׃ יד וַתִּשֶּׂ֣נָה קוֹלָ֔ן וַתִּבְכֶּ֖ינָה ע֑וֹד וַתִּשַּׁ֤ק עָרְפָּה֙ לַֽחֲמוֹתָ֔הּ וְר֖וּת דָּ֥בְקָה בָּֽהּ׃ טו וַתֹּ֗אמֶר הִנֵּה֙ שָׁ֣בָה יְבִמְתֵּ֔ךְ אֶל־עַמָּ֖הּ וְאֶל־אֱלֹהֶ֑יהָ שׁ֖וּבִי אַֽחֲרֵ֥י יְבִמְתֵּֽךְ׃
Capítulo 1, 8-15
(8) Al principio, Naomí pensó que solo querían acompañarla en su camino a la tierra de Yehudá, pero luego volverían a Moav. “Y Naomí dijo a sus dos nueras: Regresen a su tierra…” – porque no necesito que me acompañen hasta Yehudá. Además, les dio un buen consejo: que no fueran a vivir a otra ciudad dentro de Moav, sino que “cada una vuelva a la casa de su madre.” Les dijo: “Así como estuvieron bien conmigo, como si yo fuera su madre, así también estarán bien con sus propias madres.” Y no piensen que están obligadas a retribuirme el favor y acompañarme, pues ya obraron conmigo muchas bondades. Y, por lo tanto: “Hashem hará con ustedes jesed, como ustedes lo hicieron con los fallecidos y conmigo” – pues han sido ustedes suficientemente buenas con ellos y conmigo. Y Hashem, que no deja sin recompensa a nadie, seguramente les pagará con bien por el bien que hicieron con nosotros.
(9) Y además del bien que Hashem les reembolsará por la bondad que hicieron, las bendijo con un obsequio Divino: “Que Hashem les conceda encontrar descanso, cada una en la casa de su esposo.” – Que cada una se case nuevamente y encuentre paz, ya no como viudas. “Y las besó” – un beso de despedida. “Y alzaron sus voces y lloraron.”
(10) Las nueras le dijeron a ella, a Naomí: “No vamos contigo a la tierra de Yehudá solo para acompañarte en el camino, sino porque queremos regresar contigo a tu pueblo”. Es decir, nuestra intención es vivir contigo entre el pueblo de Israel. Pero ellas aún no tenían en mente convertirse al judaísmo; solamente querían asentarse allí.
(11) Les dijo Naomí en respuesta: “Regresen, hijas mías, ¿por qué habrían de venir conmigo?”, pues los hombres de mi pueblo no se casarán con ustedes al ser no judías. Y si acaso pensaban que ella querría casar con ellas a sus propios hijos, ya que habían sido sus nueras, les dijo: “¿Acaso tengo aún hijos en mi vientre para que puedan ser sus esposos?”—expresándolo con una especie de ironía: “¿Acaso tengo hijos adultos escondidos en mi interior que puedan casarse con ustedes?”.
(12) Y agregó, para recalcar que tampoco tenía sentido que esperaran a que realmente dé hijos a luz: “Regresen, hijas mías, váyanse, porque yo ya estoy demasiado anciana para volver a casarme, con lo cual tampoco tendré más hijos. E incluso si dijera que aún tengo esperanza, y que esta misma noche me convirtiera en esposa de un hombre y diera a luz hijos…”.
(13) “¿Acaso esperarían ustedes a que ellos crecieran? {La expresión ‘tesaberna’ indica una esperanza firme en algo que seguramente sucederá, pero aquí ni siquiera es seguro que ellos llegarían a crecer, pues podrían morir jóvenes}. Y aún si crecieran, ¿se quedarían solteras esperando a ellos, sin casarse con otro hombre?”. Y les imploró con el corazón: “¡No, hijas mías!, ¡ay de mí por ustedes! Pues más amargo es para mí que para ustedes, porque la Mano de Hashem se ha alzado contra mí”. Con esto, expresó que sentía que Hashem había descargado sobre ella todo Su rigor, tanto en la muerte de su esposo como en la de sus hijos—más aún que sobre ellas.
(14) Ellas entonces levantaron la voz y lloraron nuevamente. Orpá besó a su suegra como gesto de despedida, pues en realidad su intención al principio al ir con ella era buscar su propio beneficio. Pero cuando entendió que no lo obtendría, se echó atrás. En cambio, Rut se apegó a ella, porque su deseo era unirse al bien que veía en Naomí, y por eso no dudó en seguir con ella incluso ahora.
(15) Y Naomí le dijo a Rut: “Mira, tu cuñada”—{es decir, la esposa del hermano de tu difunto esposo}—“regresó a su pueblo y a sus dioses”, ya que no tenía intención de convertirse al judaísmo. Y probablemente tú también piensas lo mismo y no tienes intención de convertirte. Si es así, regresa tú también, tras tu cuñada.

