Meguilat Rut y su comentario basado en las explicaciones del Malbim.
פרק א טז-כב
טז וַתֹּ֤אמֶר רוּת֙ אַל־תִּפְגְּעִי־בִ֔י לְעָזְבֵ֖ךְ לָשׁ֣וּב מֵאַֽחֲרָ֑יִךְ כִּ֠י אֶל־אֲשֶׁ֨ר תֵּֽלְכִ֜י אֵלֵ֗ךְ וּבַֽאֲשֶׁ֤ר תָּלִ֨ינִי֙ אָלִ֔ין עַמֵּ֣ךְ עַמִּ֔י וֵֽאלֹהַ֖יִךְ אֱלֹהָֽי׃ יז בַּֽאֲשֶׁ֤ר תָּמ֨וּתִי֙ אָמ֔וּת וְשָׁ֖ם אֶקָּבֵ֑ר כֹּה֩ יַֽעֲשֶׂ֨ה ה֥’ לִי֙ וְכֹ֣ה יוֹסִ֔יף כִּ֣י הַמָּ֔וֶת יַפְרִ֖יד בֵּינִ֥י וּבֵינֵֽךְ׃ יח וַתֵּ֕רֶא כִּֽי־מִתְאַמֶּ֥צֶת הִ֖יא לָלֶ֣כֶת אִתָּ֑הּ וַתֶּחְדַּ֖ל לְדַבֵּ֥ר אֵלֶֽיהָ׃ יט וַתֵּלַ֣כְנָה שְׁתֵּיהֶ֔ם עַד־בּוֹאָ֖נָה בֵּ֣ית לָ֑חֶם וַיְהִ֗י כְּבוֹאָ֨נָה֙ בֵּ֣ית לֶ֔חֶם וַתֵּהֹ֤ם כָּל־הָעִיר֙ עֲלֵיהֶ֔ן וַתֹּאמַ֖רְנָה הֲזֹ֥את נָֽעֳמִֽי׃ כ וַתֹּ֣אמֶר אֲלֵיהֶ֔ן אַל־תִּקְרֶ֥אנָה לִ֖י נָֽעֳמִ֑י קְרֶ֤אןָ לִי֙ מָרָ֔א כִּֽי־הֵמַ֥ר שַׁדַּ֛י לִ֖י מְאֹֽד׃ כא אֲנִי֙ מְלֵאָ֣ה הָלַ֔כְתִּי וְרֵיקָ֖ם הֱשִׁיבַ֣נִי ה֑’ לָ֣מָּה תִקְרֶ֤אנָה לִי֙ נָֽעֳמִ֔י וַֽה֙’ עָ֣נָה בִ֔י וְשַׁדַּ֖י הֵ֥רַֽע לִֽי׃ כב וַתָּ֣שָׁב נָֽעֳמִ֗י וְר֨וּת הַמּֽוֹאֲבִיָּ֤ה כַלָּתָהּ֙ עִמָּ֔הּ הַשָּׁ֖בָה מִשְּׂדֵ֣י מוֹאָ֑ב וְהֵ֗מָּה בָּ֚אוּ בֵּ֣ית לֶ֔חֶם בִּתְחִלַּ֖ת קְצִ֥יר שְׂעֹרִֽים׃
Capítulo 1, 16-22
(16) Pero Rut le dijo a Naomí: “No me insistas en dejarte, porque no quiero separarme de ti”. {El término ‘tifgueí’ que se entiende aquí como insistencia, también puede usarse para denotar muerte, como en el versículo “y lo hirió, y murió” (Melajim A 2:25), dando a entender que, si Naomí la abandonara, sería como una muerte espiritual}. Y aunque logres que te deje, no lograrás que deje de seguirte, pues si no habrás de convertirme tú, te seguiré hasta Yehudá y encontraré allí quien me convierta. “Porque donde tú vayas, yo iré”, es decir, el mismo deseo que te impulsa a ti a ir a la tierra de Yehudá también me mueve a mí, pues así como tú vas para cumplir las mitzvot que son exclusivas de la tierra de Israel y para vivir según la Torá, así yo quiero ir allí y convertirme y cumplir la Torá y las mitzvot. Asimismo, no pienses que mi objetivo es ir allí para casarme con un hombre rico e importante, sino que “Y donde tú te alojes, yo me alojaré” – sé que viviremos como extranjeras y pobres, durmiendo donde se pueda. Acepto esto con amor, tal como hacen los tzadikim que ven este mundo como un albergue pasajero. Porque mi intención al ir contigo es debido a que: “Tu pueblo es mi pueblo, y tu Di-s es mi Di-s” — ya he adoptado en mi corazón la Torá de tu Di-s y las costumbres de tu pueblo, y ya soy como una hija de Israel.
(17) Mi principal propósito al acompañarte, es para que: “Donde tú mueras, yo moriré, y allí seré enterrada”. Deseo morir decentemente como las mujeres justas de Israel y ser enterrada en la Tierra Sagrada, junto con los tzadikim que se levantarán en la resurrección para una vida eterna. Y añadió un juramento: “Así me haga Hashem y así añada…” {es una expresión de juramento, insinuando que, “si no es cierto lo que te digo que este es mi único objetivo al acompañarte, pues que Hashem me castigue más de lo que ya estoy golpeada”}. Pues, he entendido que si permanezco siendo no-judía, la muerte separará entre tú y yo; y aunque ahora en vida estamos unidas con amor, tras la muerte tu alma se elevará y se unirá a Hashem, Di-s de las almas, y la mía será enviada al destino de los gentiles. Por eso quiero convertirme, para que ni siquiera la muerte nos separe. Con estas palabras, Rut mostró que comprendía y creía en los principios del judaísmo: la existencia de Di-s y Su unicidad—pues dijo “Tu Di-s es mi Di-s”—, y aceptaba sobre sí la Torá y las costumbres de Israel. Tal como dijo: “donde tú vayas, yo iré”; es decir, “me encaminaré por el sendero de la Torá”. También expresó su fe en la vida después de la muerte y en el mundo venidero, como dijo: “Donde tú mueras, yo moriré, y allí seré enterrada”.
(18) Naomí vio que Rut estaba decidida a ir con ella, y comprendió que su intención era convertirse con sinceridad. Por eso dejó de insistirle, tal como lo indica la halajá que primero se intenta disuadir a quien desea convertirse, pero si se mantiene firme, se deja de disuadirlo y se le acepta.
(19) Así caminaron juntas, las dos, hasta que llegaron a Bet Lejem. Y cuando llegaron a Bet Lejem, donde conocían a Naomí como una mujer adinerada y siempre rodeada de familiares y sirvientes, toda la ciudad se conmovió por la llegada de ellas pues muchos años habían pasado desde que Naomí se fue, y su regreso en esas condiciones despertó gran compasión y las mujeres decían: “¿Esta es Naomí?”, sorprendidas porque ahora venía sola con su nuera, somo si fueran dos mujeres pobres y menesterosas.
(20) Y les dijo Naomí: “No me llamen Naomí”, y se entiende de esto que no se sorprenden por el hecho en sí que ella sea pobre, sino que se asombran porque ella es ‘Naomí’; y solo en comparación con la gran riqueza que tuvo en el pasado es considerada pobre. {Y entonces, es posible que tenga algo de plata y oro, y aun así, resulta sorprendente la caída desde su gran riqueza.} “Llámenme Mará”, pues yo soy completamente pobre, de modo que mi pobreza actual es una gran pobreza en sí misma, incluso sin considerar que en el pasado fui rica», porque Shakai me ha llenado de amargura.
(21) Ahora añadió y dijo que incluso desde un principio no era apropiado llamarla ‘Naomí’, porque hay personas que al principio fueron ricas y luego perdieron su fortuna, pero en mi caso, toda la riqueza que tuve al principio fue solo para causarme un gran dolor cuando la perdí. “Llena me fui, con esposo, hijos y bienes; pero eso fue con el objetivo de luego quitármelo, porque vacía me ha hecho volver Hashem. Y si es así, el hecho que al principio yo estuviera llena no hace más que aumentar mi dolor actual, con lo cual, ¿por qué habrían de seguir llamándome Naomí? Si Hashem ha golpeado contra mí – Hashem me advirtió que corrigiera mis caminos, que si no lo hacía, me quitaría todo lo que tenía y Shakai me ha afligido, porque me arrojó desde lo alto del éxito hacia la pobreza y la miseria, y entonces el dolor y el sufrimiento son mucho mayores.
(22) Y así regresó Naomí, a la heredad que había dejado en la Tierra de Israel cuando salió de allí, y con ella Rut la moavita, su nuera, que volvió desde los campos de Moav. Rut también tenía derecho a un campo, por parte de su marido que recibió la herencia de su padre. Y llegaron a Bet Lejem al comienzo de la cosecha de la cebada, y si bien poseían un campo, no alcanzaron a sembrarlo porque ya era época de cosecha, con lo cual se consideraban pobres en lo que respecta al derecho de llevarse los regalos del campo que corresponden a los necesitados.

