Miercoles

י"ט תשרי התשפ"ז

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Mitzva 387) Prohibición de conducirse detrás de los pensamientos del corazón y la vista de los ojos

Parashat Shlaj

“…y no se desviarán en pos de su corazón y de sus ojos…”(Bamidbar 15,39)

Mitzva prohibitiva de conducirse detrás de los pensamientos del corazón y la vista de los ojos, como dice el versículo “…y no se desviarán en pos de su corazón y de sus ojos…”.

El asunto de esta prohibición es no dar lugar a los pensamientos a crear ideas que van en contra de los fundamentos básicos de la Tora, porque es posible llegar por medio de ellos a renegar en Hashem, jas ve shalom. En el caso que efectivamente se le suban a la cabeza de la persona estos pensamientos malos debe acortarlos lo más que pueda y en su lugar pensar en los caminos buenos y verdaderos de la Tora y sus principios. Esta obligación de no dejarse llevar por la vista de sus ojos incluye no ir detrás de sus deseos materiales de este mundo porque de así hacerlo con seguridad que el final no será nada Bueno.

El fundamento de la mitzva es claro, ya que de esta manera la persona se cuida de no pecar en contra de Hashem, Bendito Sea, todos los días de su vida. Y ciertamente que esta mitzva es un principio fundamental de nuestro Judaísmo, porque los malos pensamientos son la raíz de la impureza y los actos malos son solo una consecuencia de ellos. Y sabemos lo que dijeron nuestros sabios de bendita memoria “…una transgresión conlleva a otra, y una mitzva trae a otra…” de lo que aprendemos que, si la persona va a poner atención en satisfacer todos sus deseos malos una vez, automáticamente lo hará otras cuantas veces y si por el contrario va a meritar de ser valiente y fuerte para fortalecerse en dominar a su instinto del mal y cerrar sus ojos de mirar lo malo una vez, le será simple hacerlo otras cuantas veces. Como a los perseguidores del vino nunca los saciará el vino por más cantidad que tomen sino que por el contrario cada vez lo desearán más y cuanto más y más se acostumbren a tomarlo más lo desearan, lo mismo le sucederá a cada persona con su costumbre respecto a los deseos materiales cuanto más permanentemente los satisfaga más se fortalecerá su instinto del mal en ese asunto haciéndola que los desee cada vez más, y lo opuesto le sucederá cuando con gran fortaleza se impida de escuchar a su instinto, cada vez le será más fácil y se alegrará con la parte que le toca siempre, cada día, y vera que Hashem hizo a la persona recta.

Se debe cumplir esta mitzva tanto por hombres como por mujeres en todo tiempo y lugar. Quien deja a su pensamiento crear ideas que van en contra de la Tora, las que lo llevarán a finalmente renegar de Hashem y salirse del camino recto de nuestra Tora integra y limpia y entrar en el laberinto de los renegados, y de la misma manera quien se deja llevar por la corriente de lo que sus ojos ven, es decir persigue la satisfacción de sus deseos materiales de este mundo, por ejemplo que siempre se preocupa de aumentar en placeres alimenticios sin tener como intención alguna fortalecerse y estar sano para cumplir su Servicio Divino, sino que lo hace para satisfacer todos los deseos de su cuerpo, estará transgrediendo esta mitzva permanentemente en cada momento que se ocupe de lo mencionado. Quien transgreda esta mitzva no será castigado con latigazos por cuanto que no hay una cosa específica sobre la cual se pueda advertir al transgresor, porque la persona está construida de manera tal que es imposible que no vea con sus ojos más de lo que es apropiado ver, y de la misma manera es imposible que controle sus pensamientos de manera que no se extiendan más de lo permitido, por lo que es imposible advertirlo y establecerle un límite sobre estas cuestiones.

 

"El Rabi Simlai dijo: seiscientos trece mandamientos se le han comunicado a Moisés. Trescientos sesenta y cinco prohibiciones equivalentes al número de los días del sol, y doscientos cuarenta y ocho preceptos a cumplir, correspondientes a los miembros del cuerpo humano." (Tratado Makot 20: )